Ciudad de México, 15 de julio de 2025.
El Gobierno de México rechazó este martes la imposición por parte de Estados Unidos de un arancel antidumping de 17.09 % sobre las exportaciones de jitomate mexicano, una medida que ha reavivado una disputa comercial de larga data.
Las secretarías de Economía, Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) calificaron la medida como injusta, al considerar que el éxito del jitomate mexicano se basa en su calidad y competitividad, no en prácticas de dumping. Julio Berdegué, titular de SADER, subrayó que “sustituir al tomate mexicano es inviable”, ya que México provee entre el 70 % y 90 % del jitomate importado en Estados Unidos.
Este arancel, autorizado tras la cancelación del acuerdo de suspensión antidumping vigente desde 2019, amenaza el volumen exportado que oscila entre 2 800 y 3 000 millones de dólares anuales. En respuesta, México buscará reactivar el pacto bilateral o negociar nuevas exenciones, además de impulsar la diversificación de mercados en Canadá, Europa y Medio Oriente.
Productores mexicanos, en especial de estados como Sinaloa y Sonora, han expresado su preocupación por el impacto económico. En Sonora, más del 85 % de la producción se destina al mercado estadounidense, y el arancel podría aumentar el desperdicio al encarecer el producto.
Además, se prevé que en Estados Unidos se presenten alzas en el precio del jitomate que pudieran alcanzar entre un 5 % y 10 %, según estimaciones del USDA y analistas agrícolas.
El presidente estadounidense Donald Trump ya avisó que, de no llegar a acuerdos antes del 1 de agosto, podría aplicar nuevos aranceles adicionales del 30 % sobre otros productos mexicanos. México, por su parte, advierte que está preparado para responder en todas las instancias y mantiene negociaciones intensas para evitar mayores repercusiones.
Este escenario impacta tanto al campo mexicano como a la cadena agroalimentaria de EE. UU., y pone de relieve la urgencia de renovar acuerdos comerciales que beneficien a ambos países.
