Ciudad de México, 4 de abril del 2026.-
El Gobierno de México descalificó el informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU que busca escalar la crisis de desapariciones del país a la Asamblea General, y lo calificó como “tendencioso”.
La respuesta fue contundente:
el Estado mexicano niega que exista una política sistemática de desaparición forzada y acusa al organismo internacional de no entender la realidad nacional.
El choque no es menor.
Mientras la ONU advierte sobre patrones graves y posibles responsabilidades por acción u omisión, el gobierno sostiene que la violencia responde principalmente al crimen organizado.
El fondo del conflicto es político y estructural:
quién asume la responsabilidad de una crisis que suma miles de desaparecidos.
Con esta postura, México no solo rechaza un informe,
también marca distancia frente al escrutinio internacional.
