Celaya, Gto., 7 de abril de 2026.–
A sus 18 años, Josimar no solo dejó una historia marcada por la tragedia, sino también un legado de vida. Tras sufrir un traumatismo craneoencefálico derivado de una caída en su hogar, el joven se convirtió en donante de órganos y logró salvar o mejorar la calidad de vida de al menos siete personas en lista de espera de un trasplante.
Soltero y con toda una vida por delante, Josimar ya había hablado con su familia sobre su deseo de donar sus órganos y tejidos en caso de que algo le ocurriera. Esa voluntad se cumplió, transformándolo en un héroe anónimo cuya decisión trascendió más allá de su propia vida.
Su caso se volvió aún más significativo al responder a un “Código Cero”, una urgencia nacional que implica que un paciente se encuentra en estado crítico y con alto riesgo de fallecer, por lo que requiere un trasplante inmediato. En este contexto, el hígado donado por Josimar fue trasladado contra el tiempo a la Ciudad de México.
Para lograrlo, la Secretaría de Seguridad y Paz facilitó el helicóptero “Arcángel”, que despegó desde el Hospital Materno de Celaya, garantizando que el órgano llegara dentro de las seis horas críticas necesarias para su trasplante exitoso en el Hospital General de la capital del país.
La procuración de órganos se realizó en el Hospital General de Celaya con la participación de especialistas del Centro Estatal de Trasplantes y personal médico de distintas instituciones. Además del hígado, los riñones, córneas, pulmones y tejido músculo-esquelético fueron canalizados a diferentes hospitales del país.
Uno de los riñones fue destinado al Hospital de Especialidades Pediátrico de León y el otro al Hospital General de León; ambas córneas también se dirigieron a esta ciudad. Los pulmones fueron trasladados vía aérea a Monterrey para su trasplante en una unidad médica de alta especialidad del IMSS, mientras que el tejido permitirá beneficiar a más de 100 pacientes.
Este acto de generosidad se suma a un incremento en la cultura de donación en Guanajuato. Tan solo en el Hospital General de Celaya se han registrado seis donaciones en lo que va del año, cinco de ellas multiorgánicas, lo que refleja un avance respecto al año anterior.
La historia de Josimar no solo evidencia la importancia de la donación de órganos, sino también el valor de expresar en vida esta voluntad. Aunque existen registros y mecanismos para manifestarlo, la decisión final recae en la familia, que en este caso respetó el deseo del joven y permitió que su vida continuara en otros.
Hoy, su nombre queda ligado a la esperanza: siete personas tienen una nueva oportunidad gracias a él.


